La vida humana
¿Siente dolor el feto?
La cuestión del dolor fetal trasciende las abstracciones filosóficas y las nomenclaturas científicas para llegar directamente al corazón.
Los bebés prematuros sienten dolor
Los bebés de entre 25 y 45 semanas pueden sentir el dolor, según un estudio publicado en el Journal of Neuroscience en marzo de 2006 (BBC, 04-04-06). Investigadores del University College London analizaron electroencefalogramas de bebés entre 25 y 45 semanas de gestación realizados durante extracciones de sangre.
En palabras de la profesora Maria Fitzgerald, directora de la investigación: “Hemos mostrado, por primera vez, que la información del dolor llega al cerebro en los bebés prematuros. Antes, aunque lo podíamos suponer, no teníamos la seguridad de que estos bebés podían sentir dolor.”
El Dr. John Fleming, asesor de bioética de la Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) comentó: “Si los bebés prematuros pueden sentir dolor, también es así con los niños en gestación, al menos para los de la misma edad gestacional. Es sorprendente que nadie, y menos los científicos, pueda pensar que algún ser humano pueda no sentir dolor.”
Restricciones legales por dolor fetal
De acuerdo con el Consejo Nacional de Legislaturas Estatales de EE.UU., las legislaturas de ocho estados han prohibido los abortos después de las 20 semanas de gestación. Arizona lo ha prohibido después de las 18 semanas, mientras que en Arkansas es cuando han transcurrido 12 semanas.
Evidencias científicas del dolor fetal
El 30 de enero de 1984, el Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en un discurso ante los participantes de la convención de medios de comunicación religiosos en Washington, DC, dijo: “Cuando las vidas de los niños no nacidos son destruidas, a menudo ellos sienten dolor; un dolor que es prolongado y desesperado.”
Las afirmaciones del señor Reagan no eran casuales ni improvisadas. Seis semanas después volvió a abordar la misma idea: “Cuando se producen los abortos, los niños no nacidos que están siendo destruidos frecuentemente sienten un dolor intolerable.”
Los pro-abortistas no podían dejar sin respuesta dichas afirmaciones. El Dr. Ervin Nichols, portavoz del American College of Obstetricians and Gynecology, respondió: “Nosotros no tenemos conocimiento de ningún tipo de evidencia que pueda sustentar la afirmación de que el feto siente dolor.” Sin embargo, más tarde el Dr. Nichols se retractó parcialmente, reconociendo que carecía de experiencia y conocimiento directo en cirugía fetal.
Mientras tanto, 26 especialistas en el campo de la fetología, incluyendo dos ex-presidentes del mismo colegio profesional, enviaron una carta a Washington, DC, diciendo: “Señor Presidente, al llamar la atención sobre la capacidad del feto humano para sentir dolor, usted está respaldado por bases firmemente establecidas.”
¿Cómo sabemos que el feto siente dolor?
En el contexto de la vida real, sabemos que el dolor existe porque lo hemos experimentado. Sin embargo, ¿cómo sabemos que alguien está sintiendo dolor cuando no posee un lenguaje conceptual, como es el caso de los no nacidos, los infantes y los animales? Algo que podemos hacer es observar cómo reaccionan y tratar de descubrir la causa por la cual actúan de esa manera.
Los niños emplean una táctica muy efectiva cuando les duele algo: el llanto. Los padres aprenden pronto a diferenciar las distintas intensidades de los lamentos del recién nacido. La naturaleza ha dotado a los padres de una percepción especial para detectar el peligro. Estos instintos paternales son tan sensibles a cualquier daño que pueda sufrir el niño que normalmente papá y mamá fácilmente se identifican con sus hijos.
La existencia del dolor en el feto, como resultado del aborto, trasciende las abstracciones filosóficas y las nomenclaturas científicas, para llegar directamente al corazón. La importancia de esto radica en que mucha gente hace juicios éticos y políticos basados en impulsos de simpatía. El aborto es tolerado o aprobado debido, principalmente, a sentimientos de simpatía para con la mujer embarazada; pero, al entender el dolor del feto y reconocer su realidad, este se contrapone al reclamo emocional de la mujer.

