TESTIMONIOS

Testimonio de Miriam Fernández (adoptada)

Carta de despedida de una madre a su hija dada en adopción

A mediados de otoño de 2003, una adolescente embarazada, que vive acogida por su familia extensa, se presenta ante un Equipo de Intervención Socioeducativo de una de las unidades dede Servicios Sociales de Bilbao en compañía de su novio, algo mayor que ella, demandando ayuda.

.......... Pero vamos a dejar las cosas tristes que te voy a contar cómo naciste, princesa. Era 28 de Diciembre de 2003, el día de los Inocentes, muy acertado ¿verdad?. Era de noche, me llevaron al hospital mis tíos ( a mi abuelo le dimos una excusa y lo creyó). Al principio todo el mundo me trató muy bien hasta que supieron que yo te iba a ceder en adopción. Entonces todo cambió y me empezaron a tratar fatal. Nada más nacer te pusieron encima de mi vientre, estabas húmeda y caliente, eras tan bonita y tan frágil pero rápidamente te retiraron de mi. Apenas me dejaron verte y sólo pude estar contigo unos minutos el día que salí del hospital y porque me encaré a las enfermeras. Pude hacerte una foto pero no me dejaron cogerte, ni siquiera eso, ni siquiera te dejaron el nombre que te puse, porque te puse un nombre ¿sabes?. Sé que te llaman Nerea pero para mi siempre serás Iraide. (El nombre es vasco pero viene de Hera, la Diosa de las mujeres y de la primavera, la época en que fuiste concebida).
Seguiría hablándote durante horas pero sé que no es posible. Lo que si me gustaría es decirles algo, a los que ya son tus papas: Hola a los dos, cuando nuestra hija nació era Navidad, pensé en vosotros, en qué tipo de personas seriáis, también pensé en lo mucho que debíais desear tener un hijo o una hija, pensé en todo el tiempo que habríais estado esperando, en todo el amor que tendríais guardado para ella, en que sería el mejor regalo que la Navidad os habría dado nunca y sabéis?, estos pensamientos me ayudaron mucho a decidirme, de modo que gracias por estar ahí. Por favor, no la malcriéis, ella va a ser fuerte, lo sé, sólo necesitará vuestro apoyo y mucho mucho cariño. Y por favor, dadle esta carta, contádsela al principio como un cuento hasta que sea lo suficientemente mayor para entenderlo todo. Por favor, dádsela, por mi y por ella.
Cariño, espero que hagas caso a lo que te digan tu papa y tu mama, ellos saben lo que es bueno para ti y son las personas que más te quieren en el mundo. Cuando seas más mayor, como yo ahora, confía en ellos, son los únicos que nunca te fallaran Se una buena persona, o como dice alguien que conozco, un ser humano autentico utilizando la única libertad que tenemos, que es elegir en cada momento cuál es nuestro camino, pero también asumiendo las consecuencias de lo que vamos haciendo en ese caminar.
Bueno princesa, me gustaría poder decirte hasta luego pero no me quiero mentir, no sé si nos volveremos a encontrar, yo espero que sí. Quiero que sepas que en cuanto quieras yo estaré totalmente dispuesta y encantada de conocerte algún día, de poder charlar contigo, de ver en que persona te has convertido, de saber que todo esto ha merecido la pena y sobre todo de poder darte aquel beso que nos robaron. Hasta entonces, con cariño

Tu primera madre

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